Leía hace poco que las mamás chimpancés cargan el cuerpo sin vida de sus hijos durante horas o días. Así viven su proceso hasta que aceptan que están muertos y los dejan.

Últimamente he estado pensando mucho en el tema de la honestidad. ¿Qué pasaría si todos fuéramos honestos siempre? Con nosotros y con los demás. Así nomás, decir la verdad.

Caos.

Me queda claro que no nos educan para recibir la verdad derecha; siempre estamos pensando y asumiendo y viviendo bajo de acuerdo a los protocolos. “¿Qué tal si…?” “Se me hace que…” “Se supone que cuando esto pasa significa que…”

Últimamente he vivido varios procesos y han estado envueltos de honestidad conmigo misma y de honestidad con los demás, principalmente con la gente a la que quiero. Actuar con base en lo que pienso, siento y creo. Decir lo que pienso, siento y creo.

La verdad duele a veces, sí. Pero también te ayuda a crecer. Evolucionar. Sobre todo escucharla (de ti o de los demás).

Yo elijo la honestidad, a pesar de las consecuencias (de cualquier forma todo tiene consecuencias siempre).

¿Ustedes?

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