Ayer, en la entrega de los Arieles en Bellas Artes hubo muchas cosas que me tuvieron con los ojos abiertos (hacia el escenario y hacia la gente que andaba por ahí). La mayoría de los presentadores-entregadores de la estatuita esta lechaban medio-que emoción a la anunciada del ganador, pero cuando le tocó a Monsiváis entregar a la mejor peli iberoamericana — Equis-equis- i griega o ye, dijo, jaja— (y si no lo vieron, voy a confiar en su imaginación pa’ agarrarle la onda a por qué mizo reir tanto) hizo una breve interrupción:

 

“Mi voz nació sin entusiasmo, les pido que ustedes la reemplacen”

 

Guaaaa jaa jaaa, mencantó de verdad!

Para mi, la frase de la noche.

Pero bueno, chistosas estas experiencias de andar en estos chous y estas fiestas.

 

 

 

 

 

La buena vibra sin entusiasmo, jaja.