He escuchado esta canción todo el día; la única que he escuchado (y escucharé en un rato, lo se). No cabe duda que para muchas personas cercanas a mi es difícil entenderme. No cabe duda que muchas veces parece fácil conocerme y quererme, pero al momento del mero llegue (como el de mi coche) ya no lo es tanto. Pues no! Si ni yo me entiendo! (Yo tampoco entiendo un carajo de mi forma de ser!) Quiero decirles a ti, a ti y a ti que les agradezco mucho el querer cuidarme tanto y todo el tiempo, de verdad, lo veo y lo siento.

Hoy decido entender y entiendo que a veces no me gusta ver, veo, pero decido no hacerlo y entonces sólo creo. Cuando creemos no nos damos cuenta de lo que en realidad es. Entonces sólo llegan los sentimientos, así nomás, y nos atacan; no entendemos. Hoy por eso mis pensamientos no tienen color, hoy mis pensamientos ya no son rojos. Las lágrimas rojas me inundaron. Las expectativas. Tanto las ataco y tanto defiendo lo que venga y como venga que cuando me atrapan, me pegan. Me pegaron. Es triste esperar del otro, uno suele no atinarle a lo que vendrá. El error no es del que no lo cumple, sino del que esperaba. Aun así, la decepción, aunque no tenga razón real de ser, aunque sólo sea que uno se la cree, se siente. Me costó entenderlo, y sólo lo creo, porque no lo se, porque se que aun no puedo ver las cosas sin color, aunque sí las piense así, pero me siento decepcionada; eso es, desilusionada.

Yo esperaba de ti y por eso te pido perdón. Gracias por las formas y los difuminados fondos. Las estrellas outlined (en lenguajoide extraño) y los momentos. Con eso me quedo y, ahora recuerdo, me basta.

Los símbolos son parte de mi buena vibra, ahí seguirán.

Ahora sólo dejo de pensar y sentir y canto (como dirían por ahí: a grito pelao’): You’re all I need, you’re all I need, I’m in the middle of your picture lying in the reeds…It’s all right.