Escondida bajo las cobijas durante tres días, con mucho frío (escalofríos, creo), fiebre intensa de madrugada, poco sueño, nada de hambre e incomunicada (casi) totalmente (creo que suena muuucho mejor de lo que ha sido). Je, lo bueno es que el tan mencionado año nuevo no es parámetro tal en mi vida (hasta se me olvida cambiar el año cuando, por alguna razón, tengo que ecridir la fecha, jeje). Güeno, esas fueron las breves desde canijolandia. (¿Habrá sido culpa de la rockeada en casa de da’beat? – y eso que esta vez sí fue literalmente rockeada, jajaja)

 

La buena vibra, con fiebre, pero buena vibra al fin y al cabo