Esta noche las palabras son complejas, o tal vez son las letras de las rolas que escucho, los pensamientos, los mensajes, las llamadas, los correos; o igual y sólo soy yo, quien después de seis días intensos no logra aterrizar. Me recordó a aquellos minutos en los que volé por las montañas de Maui en el tandem paragliding. Cuando ante la pregunta de do you like rollercoasters? Do you wanna feel that again? Contesté emocionada que sí y di vueltas veloces en el aire, viendo la isla debajo de mi; fueron sólo minutos antes de volver a sentir el pasto en mis piecitos. Mucha gente cerca, eso me gusta, en persona y a través de las pantallas o de los mensajes o de los correos o del teléfono o de los abrazos o del medio que sea. La buena vibra seguida de buena vibra y atrapada entre la buena vibra. Algunas veces siento que la realidad me pega, o me pierdo en la realidad no real, jajaja. ¿Qué tan lindo puede ser algo que se vuelve irreal? ¿Qué tan difícil puede ser algo que lo volvemos real? Esta noche he decidido gritar, eso, gritar.

 

Graaaaaaaaciaaaas a todooooooos por estaaaaaar.

 

Hoy quiero ser, así, sólo ser: blanco y negro con un chorro de grises en medio; sonriente y positiva con toques berrinchudos y corajudos, enojones; entregada y compartida con un brochazo de egoísmo y ganas-de-recibir así nomás; hoy se me antojó algo muy tangible: por eso me comí una tacita llena de helado napolitano, jejeje.

De los mensajes; los escupo: a ti que me entiendes y no me entiendes, te grito y canto a grito pelao’, a ti que me abrazas y me cantas, te abrazo, a ti que brincas conmigo, te quiero, a ti que me escuchas y me cuidas, te siento, a ti con quien juego, te cuido, a ti que me observas silenciosamente, te sigo, a ti que te siento a pesar de la distancia, te acompaño, a ti que me dejas ser, te admiro (jajajaja), y a ti que me lees, te agradezco y te comparto mi lado más canijo y menos lagartijo.