-Nos vemos en la esquina en donde me dejaste ayer (-hoy) en hora y media

-Chale, me siento cansada, dame dos horas

-Bueno, dos horas me parece bien

-Hecho

(resumen del mensajismo a primera hora de MI día, en realidad no lo registré tan bien porque cuando me despertaron, a las 2 de la tarde, seguía medio aca y medio allá)

Pasaron las dos horas y me encontraba en esta esquina, sorprendida porque logré ser puntual y no hubo necesidad de mandar mensajito llego en quince o veinte minutos, en el coche, prendido, escuchando the silence of a falling star lights up a purple sky and as I wonder where you are I’m so lonesome I could cry. Como es normal en los momentos de espera, empecé a observar lo que estaba a mi alrededor mientras pensaba si era necesario mandar un ya llegué. El hecho de contar con una camarucha en mi celular, que me hace extrañar la que se perdió con algunas fotos hawaiianas en ella, combinado con mis no muy comunes ataques de ocio, me hizo voltear al retrovisor y cliiick y voltear a ver por la ventana y cliiiick

 

¿Por qué un tipo sacándole brillo a los dientes me haría consumir trident WHITE? Y repito la pregunta, ¿por qué ya no hay publicidad innovadora? (en realidad este tipo es innovador ¿no?, pero ¿funciona?)

¿Ya vieron El Búfalo de la Noche? Sólo tengo un comentario qué hacer, mejor dicho, una onomatopeya: ¡plop! (Insisto en que se trata de una obra maestra taaaan grande que busca que cada quien se cree su propia película!, ¿o no?)

Salud, metiche! Este domingo estuvo bien bueno!