Tenía 14 años, salí de la secundaria. Estábamos juntos y ahora volvemos a estarlo. Unidos. Los cuatro. Me he preguntado cómo funciona el karma y me impresionado de la forma en la que la vida va acomodando situaciones y momentos. Mi padre es el mejor que pudo haberme tocado en esta vida, tengo mucha suerte de tenerlo. Es un hombre que me enseñó a dar, a cuidar, a confiar, a amar, a apasionarme. Me presentó la música y me apoyó incondicionalmente. No escatimaba en nada cuando se trataba de verme feliz. Me apoyó siempre en la persecución de todos mis sueños. A pesar de no tenerlo en casa, siempre estuvo a mi lado. Siempre supe que estaba ahí y que me apoyaría en todo. Tengo mucha suerte de formar parte de este equipo de cuatro. Ahora me toca a mi estar al pie del cañón y hacerle sentir todo el amor que me infla cuando lo pienso, lo siento y/o lo veo. No me interesa entender el por qué de las situaciones que nos toca vivir. Soy hippie y creo fielmente en la buena vibra. Les quiero pedir un favor enorme: échenle toda la buena vibra para que esté tranquilo y su pensar lleno de paz, merece eso y más. Para los que lo conocen, se que lo entienden, para los que no, espero poder transmitir un poquito de ello con estas palabras. La buena vibra y pa’ lante como siempre.

Ps, perdón por la pausa en la aventura hawaiiana, prometo contarles lo último pronto.

Ps2, Gracias, muchas gracias de antemano. Un fuerte abrazo